sábado, 7 de enero de 2017

Abrázame

Abrázame por la espalda
con la flor de tu sonrisa,
abrázame entre tus alas
hasta envolverme en tu brisa,
abrázame los recuerdos
hasta sentirte las ganas;
abrázame entre tus sueños
con la fuerza que me extrañas.
Abrázame el arado
cuando cultive en tu mente,
abrázame, aún mojado,
con fluidos de tu vientre,
abrázame al despertar
de los sueños más profundos,
donde te llevo al altar
y juntamos nuestros mundos.
Abrázame la tristeza
y lléname de esperanza.
Abrázame con fiereza
hasta volver mi alma mansa.
Abrázame las estrellas
que se forman entre antojos,
cuando me marcas las huellas:
tus besos entre mis ojos.
Abrázame a la distancia
y juega con el espacio,
abrázame con tu magia
y haz brillar un topacio;
abrázame por el cuello
-hendiendo las turmalinas-
para sonreír el cielo
hasta cuando haya neblina,
abrázame hasta sentir
que jamás te has de alejar;
abrázame, hazme de ti,
cuando me quieras besar.
Abrázame en el pulgar
cuando no quieras testigos,
(tú trátalo de ocultar
si sospechan tus amigos),
abrázame enardecida
si no quieres esconderlo
y abrázame la vida
cuando volvamos a vernos,
abrázame todo el alma,
abrázame en tu mirar,
abrázame en sol que nazca:
abrázame hasta el final.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Quiero

Quiero abrigarte entre mis alas, o llevarte entre mis brazos. Sacarte con mi lira del averno y con mis dedos trenzarte el cabello. Quiero que vuelves por los cielos -por los míos- y con cada beso te acerques más, amor mío.

Quiero que me abraces por la espalda cuando esté cansado, que me des un beso de tus labios cuando yazca derrotado.

Que me agites con tus manos si amanezco sin esperanzas, que me tengas en el mundo y estanques mi elevación con una lanza; y si de volar desvanezco de la realidad, que me vuelvas a traer con tus palabras.

Quiero que me lleves por las nubes, que me toques las entrañas con un beso, que me se agites -yo enloquezco-, que me tomes el cabello y lo consientas poniendo rostro tierno.

Quiero que no te vayas, que huyas conmigo a las montañas, o te sumergas en el lago de mis sueños. Que me beses mientras te bañas. Que me acaricies con tu mirada.

Quiero retenerte un solo instante, y si te vas, adherirme a tu semblante para no tenerte lejos. Estar en cada uno de tus rezos -si es que crees en algo- y si eres tan politeísta como yo, que grites mi nombre sobre una fogata o un caldero.

Quiero que me des un abrazo más, para volar a donde no pueda solo volar. Para llegar a donde solo no pueda llegar. Para alcanzar las estrellas y nunca más llorar.

Quiero un segundo contigo. Quiero que mis brazos te sirvan de abrigo. Quiero perderme entre tus hilos.

Quiero que no te vayas de mi lado, quiero que me lleves en tus sueños más alocados, recuérdame con mis ojos pardos, y mi cabello atigrado. Recuérdame, y no dejes que de ti me borre el hado.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Siento que muero

A esta hora siento que muero
y me vence la tristeza,
pues cada segundo pesa
mas que el anterior, y luego,
yo me siento tan lucífugo
que huyo, hasta de la virtud,
y en la sombra la inquietud
me conduce hasta el patíbulo:
donde nada se me acerca
y la muerte me rechaza
las tinieblas no me abrazan
ni me atrapan las cadenas;
y paso a sentirme solo...
solo, tan abandonado
que no corro por los campos,
porque aun quieto me desfloro.
Me deshojo y no encajo
en el mundo solitario,
y yo, tan estrafalario,
hasta a ello le busco encanto;
así toda mi existencia,
pende solo de aquél algo:
de este trago tan amargo
rotulado dependencia,
que me lanza al paredón
donde yo soy mi verdugo,
mi ley, mi juez, mi Víctor-Hugo
y mi lúgubre prisión.

Y deliro si estoy solo,
pues mi acérrimo enemigo
mas que ser desconocido
se apodera de mis ojos,
y me influye tanto miedo
que me escapo en los demás
pero cuando ellos se van.
vuelvo y entro a este infierno:
la maldita soledad,
que me invade, me destruye
y me empuja de la cumbre
cuando trato de volar.

Y cayendo me percato
lo egoísta que me he vuelto:
yo comienzo a ansiar el suelo
y deseo el aire aciago;
para pisar esta tierra
y no desprenderme más,
¡necesito realidad
y mi dosis de tristeza!

Y sufro... sufro por vida,
para que no me desprenda
para que no desvanezca
como lo haría el suicida;
porque soy tan altruista
que no podría hacer daño 
a quienes estos años
me dieron tanta alegría:
madre, hermana y amigos,
compañeras y amantes,
y quienes por los azares
lograron oír mis gritos.

A esta hora siento que muero
y entiendo a los suicidas
que antes fueron idealistas
y andaron con denuedo,
también eran abnegados
y se resistían a irse
no podían escindirse
sin perderse en el ocaso,
y se lastimaban para
sentirse vivos, sin darse
cuenta, que de lastimarse
se iban quedando sin alas.
Por no sentirse esfumar
se causaron las heridas:
el dolor les retenía
para no poder volar.

A esta hora siento que muero
y me turba imaginar
que de pronto al despertar
se me cumplan los deseos
y no tenga más un cuerpo,
que me quede delirando
que mis sueños sean largos,
y tan largos como eternos;
pero si acaso hoy yo muero
que me quede en el letargo
porque yo solo me embriago
siendo dios entre mis sueños.

Sueños

Veo que ladran los rabiosos
y las sombras me persiguen
que es la muerte quien me elije
en mi sueño ponzoñoso
que las nubes lloran sangre
que me quema las mejillas
y en mi pecho hay astillas
y gangrenas que me invaden.
¡Corre! -me grito a mí mismo-
y espero la voz salga
¡Corre! ¡Que no tienes alas
para escapar de este abismo!
Pero los pies no reaccionan
solo los ojos se mueven
de temblar ante la muerte
que se acerca con las horas,
ante el frío del puñal
es que miran con delirio
en la Luna los amigos
que se salen del mural,
presenciando que el destino
va dictando su sentencia,
sin embargo, se evidencia,
que era solo el sueño mío.
Y se caen las cadenas
se disipa la ponzoña
y todo lo que me agobia
se arrodilla ante mis piernas,
aquí fluyen los poemas
por las sombras hechas ninfas
que me curan las heridas
con el toque de sus yemas,
que no acabe la ilusión
que no salga de este trance
pues allá soy personaje
pero... aquí, yo soy el dios.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Días

Hay días en que me siento
capaz, que lo puedo todo,
días en que sale el lobo
que se guarnece en mí, dentro.
Días... días, que como este
me siento altivo, invencible,
y ya todo lo imposible
se disipa de mi mente.
Siento soy un tejedor 
y mis dedos tejen auras
tejen mantas con las ascuas
que me brotan del calor,
siento que tejo lujurias
si mis manos en un dorso
reptan, como hoja de otoño:
capaz de arrullar penurias.
Siento que soy el incendio,
llama, chispa, llamarada
y el rayo, pues con cada
beso me hago más magnético.
Sí. Mis besos son calor,
son el fuego que devora
el deseo que en la boca
prisionero es del pudor;
son las llaves del santuario
son la puerta de los cielos
o el mayor de los infiernos
si los privo de otros labios.
Y siento que soy lascivia
cuando mis manos penetran
cada rincón que mis letras
habían descrito tan místicas,
cuando mis dedos deslizan 
entre el caudal que en las piernas
aflora, si mis poemas
los declamo en las mejillas.
Sí, como este hay días... días
en que soy y ya no muero
días en que tomo vuelo
y aprecio tener vida.

martes, 29 de noviembre de 2016

Eres


Eres sonrisa de cielo
corazón de mis latidos
una escultura de hielo
con el hado entre sus hilos.
Eres el gran estandarte
cada día más altivo
que está tatuado en mi sangre
con las marcas del camino.
Eres historias de vida
de mil guerras y de azares
y la armadura raída
de los héroes inmortales.
Eres la eternidad, tiempo,
la pausa entre cada beso
un verano en el invierno,
y los frutos del cerezo.
Eres gota que desprende
de los cuerpos lujuriosos
si genitales y mentes
se hacen uno con el gozo.
Eres sórdido gemido
apagado en un cojín
cuando en un solo suspiro,
llegas a un clímax sin fin.
Eres el sueño profundo
que con toque delicado
me mantiene en este mundo
cuando yazco derrotado.
Eres en mi piel mojada
eres nectar y las mieles
eres alma enamorada
eres, y en ti me tienes.