sábado, 3 de diciembre de 2016

Siento que muero

A esta hora siento que muero
y me vence la tristeza,
pues cada segundo pesa
mas que el anterior, y luego,
yo me siento tan lucífugo
que huyo, hasta de la virtud,
y en la sombra la inquietud
me conduce hasta el patíbulo:
donde nada se me acerca
y la muerte me rechaza
las tinieblas no me abrazan
ni me atrapan las cadenas;
y paso a sentirme solo...
solo, tan abandonado
que no corro por los campos,
porque aun quieto me desfloro.
Me deshojo y no encajo
en el mundo solitario,
y yo, tan estrafalario,
hasta a ello le busco encanto;
así toda mi existencia,
pende solo de aquél algo:
de este trago tan amargo
rotulado dependencia,
que me lanza al paredón
donde yo soy mi verdugo,
mi ley, mi juez, mi Víctor-Hugo
y mi lúgubre prisión.

Y deliro si estoy solo,
pues mi acérrimo enemigo
mas que ser desconocido
se apodera de mis ojos,
y me influye tanto miedo
que me escapo en los demás
pero cuando ellos se van.
vuelvo y entro a este infierno:
la maldita soledad,
que me invade, me destruye
y me empuja de la cumbre
cuando trato de volar.

Y cayendo me percato
lo egoísta que me he vuelto:
yo comienzo a ansiar el suelo
y deseo el aire aciago;
para pisar esta tierra
y no desprenderme más,
¡necesito realidad
y mi dosis de tristeza!

Y sufro... sufro por vida,
para que no me desprenda
para que no desvanezca
como lo haría el suicida;
porque soy tan altruista
que no podría hacer daño 
a quienes estos años
me dieron tanta alegría:
madre, hermana y amigos,
compañeras y amantes,
y quienes por los azares
lograron oír mis gritos.

A esta hora siento que muero
y entiendo a los suicidas
que antes fueron idealistas
y andaron con denuedo,
también eran abnegados
y se resistían a irse
no podían escindirse
sin perderse en el ocaso,
y se lastimaban para
sentirse vivos, sin darse
cuenta, que de lastimarse
se iban quedando sin alas.
Por no sentirse esfumar
se causaron las heridas:
el dolor les retenía
para no poder volar.

A esta hora siento que muero
y me turba imaginar
que de pronto al despertar
se me cumplan los deseos
y no tenga más un cuerpo,
que me quede delirando
que mis sueños sean largos,
y tan largos como eternos;
pero si acaso hoy yo muero
que me quede en el letargo
porque yo solo me embriago
siendo dios entre mis sueños.

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