Quiero abrigarte entre mis alas, o llevarte entre mis brazos. Sacarte con mi lira del averno y con mis dedos trenzarte el cabello. Quiero que vuelves por los cielos -por los míos- y con cada beso te acerques más, amor mío.
Quiero que me abraces por la espalda cuando esté cansado, que me des un beso de tus labios cuando yazca derrotado.
Que me agites con tus manos si amanezco sin esperanzas, que me tengas en el mundo y estanques mi elevación con una lanza; y si de volar desvanezco de la realidad, que me vuelvas a traer con tus palabras.
Quiero que me lleves por las nubes, que me toques las entrañas con un beso, que me se agites -yo enloquezco-, que me tomes el cabello y lo consientas poniendo rostro tierno.
Quiero que no te vayas, que huyas conmigo a las montañas, o te sumergas en el lago de mis sueños. Que me beses mientras te bañas. Que me acaricies con tu mirada.
Quiero retenerte un solo instante, y si te vas, adherirme a tu semblante para no tenerte lejos. Estar en cada uno de tus rezos -si es que crees en algo- y si eres tan politeísta como yo, que grites mi nombre sobre una fogata o un caldero.
Quiero que me des un abrazo más, para volar a donde no pueda solo volar. Para llegar a donde solo no pueda llegar. Para alcanzar las estrellas y nunca más llorar.
Quiero un segundo contigo. Quiero que mis brazos te sirvan de abrigo. Quiero perderme entre tus hilos.
Quiero que no te vayas de mi lado, quiero que me lleves en tus sueños más alocados, recuérdame con mis ojos pardos, y mi cabello atigrado. Recuérdame, y no dejes que de ti me borre el hado.